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Si quieres implementar un programa de inglés en tu empresa, te damos unos consejos para que vayas sobre seguro y sea un proceso fácil.

Hoy en día que los presupuestos se miran con lupa y las empresas siempre esperan un retorno mensurable de la inversión de la formación que imparten a sus empleados, se pone de manifiesto de una forma más evidente que ya no vale el café para todos y que hay que adaptar la formación a cada perfil y a sus necesidades específicas.

Si esto es válido para la formación en general, lo es mucho más cuando nos referimos a formación en idiomas. Si hablamos de una segunda lengua, no se trata de una habilidad que puedes aprender en un curso relativamente corto y que puedes aplicar a tu trabajo inmediatamente después de finalizar la formación, como podría ser el típico curso de ofimática. En el caso de una lengua se requiere motivación, tiempo, esfuerzo y algo de paciencia.

¿Tienen claro los alumnos y las empresas el número de horas que se requieren para subir un nivel en un idioma?

Hoy en día nos encontramos inmersos en una dinámica de consumo rápido de productos y servicios, y hay que ser muy conscientes de que esto no se puede aplicar a la formación. No existe una fórmula mágica para aprender un idioma en poco tiempo y sin esfuerzo.

En King’s Training aplicamos una metodología práctica basada en la comunicación. Queremos usuarios prácticos del idioma que puedan comunicarse en una gran variedad de contextos y, por tanto, que puedan interrelacionarse y cumplir sus objetivos tanto a nivel profesional como personal. Evidentemente las habilidades de comunicación en el idioma dependen del nivel en el que se encuentre el alumno.Por tanto, teniendo en cuenta esas habilidades iniciales y marcando un objetivo en función de perfil y/o necesidad del idioma, el alumno y la empresa serán mucho más conscientes del tiempo y trabajo que hay por delante.

Cuando nos referimos a la necesidad del idioma o perfil de alumno estamos hablando tanto de aquellos trabajadores que pueden necesitar una segunda lengua para poder desempeñar correctamente sus funciones profesionales como de aquellos perfiles que, por su nivel o estatus en la compañía, pueden tener un papel más representativo o una trayectoria profesional prometedora en la empresa.

Hay tres grupos perfectamente diferenciados a la hora de organizar un programa de formación de idiomas en la empresa:

Necesidad baja del idioma o Beneficio Social Corporativo: hablamos de un perfil que o bien no necesita el idioma para el desempeño de sus funciones o bien lo necesita en muy baja medida. Estos trabajadores disfrutan habitualmente de esta formación como un beneficio por parte de la compañía y, en muchos casos, se ve más como un desarrollo personal que profesional. Quizás estos casos cada vez son menos frecuentes en las compañías, no obstante es un buen elemento motivador para estos perfiles que no pueden ser beneficiarios de otro tipo de medidas. La formación de estos trabajadores se suele cubrir con programas de mantenimiento o avance lento que requieren pocas horas de formación presencial a la semana o programas on-line con un bajo coste para la compañía.

Necesidad media del idioma o Empleados High Potential: en este caso estamos hablando de un perfil que sí necesita el idioma para el desempeño de funciones importantes de su puesto de trabajo y/o además tiene una posición importante para la compañía con un alto potencial de desarrollo en la empresa. Las necesidades son más altas, se trata de perfiles que deben comunicarse habitualmente en otro idioma como puede ser la participación en conferencias y reuniones. Por tanto deben tener un nivel comunicativo que les permita un cumplimiento óptimo de estas funciones. Estos perfiles necesitarán un programa más adaptado a sus necesidades que puede bascular entre un programa de mantenimiento y/o especialización en niveles altos, donde por ejemplo pueden combinar las clases presenciales con sesiones telefónicas, o un programa de impulso para los niveles más bajos donde las clases presenciales extensivas combinadas con cursos intensivos serían la mejor opción.

Necesidad alta del idioma o Altos Cargos: aquí se trata de perfiles con una necesidad alta del idioma, bien porque están involucrados en las decisiones más importantes de la compañía y deben manejar el idioma lo suficiente para poder defender los puntos de vista e intereses de la empresa, o bien porque desempeñan un papel de representación que requiere de un amplio conocimiento y dominio del idioma. En estos perfiles, la personalización de la formación es aún más importante que en los casos anteriores. En niveles bajos requerirán de un programa de impulso con la complejidad añadida de tener que adaptarse a las complicadas agendas de estos cargos. En este caso un programa extensivo de clases presenciales junto con talleres específicos para potenciar las habilidades de comunicación combinado con inmersiones en el extranjero suelen ser la combinación más recomendable. En niveles altos se puede implantar un programa de consolidación muy centrado en las necesidades concretas de cada alumno donde se pueden combinar clases individuales con sesiones telefónicas e inmersiones con un alto contenido de negocios.

Por tanto, como se ha podido ver, es indispensable realizar un análisis previo de los distintos perfiles de la compañía y establecer un programa adecuado que se adapte a las necesidades de cada uno. Realmente la empresa tiene que ser consciente de que no se puede dividir el presupuesto entre todos los trabajadores que necesitan mejorar su nivel de inglés, sino que hay que repartirlo de forma inteligente invirtiendo más en lo que realmente lo necesitan.